Las 34 horas que sacudieron Sinaloa: Rocha volvió al poder y terminó pidiendo otra licencia

Sinaloa.- Apenas unas 34 horas bastaron para que el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa pasara de un mensaje de reivindicación personal a una nueva solicitud de licencia por tiempo indefinido. El gobernador había permanecido 112 días separado del cargo, luego de solicitar licencia el pasado 1 de mayo en medio de acusaciones formuladas en Estados Unidos por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa, señalamientos que Rocha ha rechazado. Durante su ausencia, autoridades mexicanas mantuvieron investigaciones abiertas y solicitaron a Estados Unidos las pruebas relacionadas con las acusaciones. Sin embargo, el viernes 21 de agosto, Rocha decidió que era momento de regresar. Viernes 21: Rocha vuelve “con la frente limpia y en alto” Después de casi cuatro meses fuera, Rocha anunció públicamente su reincorporación y aseguró que regresaba “con la frente limpia y en alto”. Argumentó que, de acuerdo con la información disponible de la Fiscalía General de la República (FGR), no existían elementos mínimos que acreditaran la comisión de algún delito en su contra. El mandatario no se limitó al anuncio. Volvió a Palacio de Gobierno, encabezó una reunión con su gabinete y comenzó a recibir informes sobre lo ocurrido durante sus 112 días de ausencia. Su regreso también provocó movimientos inmediatos dentro de la administración: Yeraldine Bonilla, quien había ocupado interinamente la gubernatura, regresó a la Secretaría General de Gobierno. Administrativamente, Rocha había retomado el control. Políticamente, sin embargo, la situación comenzaría a cambiar en cuestión de horas. Primeras horas: Gobernación marca distancia Uno de los primeros golpes llegó desde el Gobierno federal. La Secretaría de Gobernación precisó que la reincorporación de Rocha correspondía “exclusivamente a una determinación de carácter personal”. Además, recordó que las carpetas de investigación de la FGR continuaban abiertas. La precisión resultaba fundamental: que hasta ese momento no existieran elementos suficientes para proceder contra Rocha no significaba que las investigaciones hubieran terminado ni que existiera una exoneración definitiva. Con ello, el Gobierno federal dejó claro que la decisión de regresar no había sido tomada de manera conjunta con la administración de Claudia Sheinbaum. Morena también se deslinda La presión aumentó cuando el propio partido de Rocha tomó distancia. La dirigencia nacional de Morena señaló igualmente que la reincorporación había sido una decisión personal y se deslindó públicamente de ella. En cuestión de horas, el gobernador que acababa de recuperar el Ejecutivo sinaloense enfrentaba un escenario poco habitual: tanto el Gobierno federal como su propio partido evitaban respaldar políticamente su regreso. La noche todavía traería un mensaje más contundente. 23 gobernadores le piden “madurez y responsabilidad” Un grupo de 23 gobernadoras y gobernadores vinculados a Morena difundió un posicionamiento conjunto en el que hizo un llamado directo a Rocha Moya a actuar con “madurez y responsabilidad”. En el documento señalaron que ningún proyecto político personal o de grupo debía colocarse por encima del bienestar de la Nación y cerraron filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum. Entre quienes respaldaron el pronunciamiento se encontraba la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia. La reincorporación de Rocha había dejado de ser únicamente un asunto del gobierno sinaloense y se convertía rápidamente en una crisis dentro del oficialismo. Monreal le pide reconsiderar La presión también llegó desde el Congreso. El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, pidió públicamente a Rocha que reconsiderara su reincorporación mientras continuaran abiertas las investigaciones de la FGR. Así, antes de cumplirse siquiera un día desde su regreso, Rocha acumulaba posicionamientos en contra o llamados a reconsiderar provenientes de Gobernación, la dirigencia de Morena, gobernadores oficialistas y representantes del partido en el Poder Legislativo. Faltaba todavía la posición de la presidenta. Sábado 22: Sheinbaum lanza su mensaje más duro Durante el sábado, Claudia Sheinbaum rompió el silencio con un mensaje que elevó todavía más la presión política. “Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”, expresó la mandataria. También lanzó otra frase contundente: “el poder sin principios se vuelve arrogancia”. Posteriormente, Sheinbaum confirmó otro dato políticamente relevante: Rocha no le había informado previamente que regresaría a la gubernatura. La presidenta aseguró haberse enterado de la reincorporación mediante la publicación realizada por el propio mandatario sinaloense en redes sociales. Con ello quedó claro que el regreso no había sido acordado previamente con Palacio Nacional. Las investigaciones seguían abiertas En medio de la crisis política permanecía una cuestión jurídica fundamental. Las acusaciones que habían provocado la licencia original de Rocha no habían desaparecido y las investigaciones mexicanas continuaban abiertas. El Gobierno de México también seguía a la espera de información solicitada a Estados Unidos relacionada con los señalamientos. Por ello, durante esas horas coexistieron dos realidades: Rocha sostenía que no existían elementos que demostraran una conducta delictiva, mientras las autoridades federales recordaban que las investigaciones todavía no habían concluido. A esto se sumaba el complejo contexto de seguridad que atraviesa Sinaloa por la violencia relacionada con disputas internas del Cártel de Sinaloa, aumentando todavía más el costo político de la incertidumbre en el Ejecutivo estatal. 34 horas después, Rocha retrocede La tarde del sábado llegó el desenlace. Aproximadamente 34 horas después de haber anunciado su regreso, Rubén Rocha Moya presentó ante el Congreso de Sinaloa una nueva solicitud de licencia temporal con carácter indefinido y por más de 30 días. El documento fue dirigido a Jesús Guerrero Verdugo, presidente de la Diputación Permanente del Congreso estatal. Esta vez, el mensaje de Rocha contrastó considerablemente con el utilizado apenas un día antes para anunciar su regreso. “Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”, señaló. La frase retomaba prácticamente el mismo argumento utilizado durante las horas anteriores por integrantes de Morena y por la propia presidenta: ningún interés individual debía colocarse por encima del proyecto colectivo. Una crisis política exprés La secuencia ocurrió a una velocidad poco habitual. Viernes 21: Rocha regresa después de 112 días de licencia. Horas después: Gobernación aclara que se trató de una decisión exclusivamente personal y recuerda que las investigaciones siguen abiertas. Después: Morena se deslinda de la reincorporación. Viernes por la noche: 23 gobernadores oficialistas le piden madurez y responsabilidad. Sábado 22: Ricardo Monreal y otros integrantes de Morena mantienen la presión para que reconsidere. Más tarde: Sheinbaum revela que Rocha no le avisó de su regreso y advierte que ningún interés personal puede estar por encima de la Nación. Finalmente: Rocha presenta una nueva solicitud de licencia. No existe información pública que permita afirmar que hubo una orden directa para obligarlo a separarse nuevamente del cargo. Sin embargo, la cronología muestra que su regreso quedó políticamente aislado dentro de su propio movimiento en cuestión de horas. ¿Qué sigue en Sinaloa? La historia todavía no termina. Este domingo 23 de agosto, el Congreso de Sinaloa deberá avanzar en el procedimiento relacionado con la nueva solicitud de licencia y la definición de quién quedará al frente del Poder Ejecutivo estatal. Mientras tanto, las investigaciones relacionadas con Rocha continúan abiertas y permanece pendiente la información solicitada por México a las autoridades estadounidenses. Así, después de 112 días fuera del gobierno y apenas 34 horas nuevamente al frente, Rocha regresó prácticamente al mismo punto del que había partido: separado de la gubernatura y con su futuro político condicionado por investigaciones que todavía no han llegado a una conclusión.