Muerte el rey Harald V: Haakon VIII hereda una monarquía noruega golpeada por los escándalos

Noruega.- La muerte del rey Harald V de Noruega, ocurrida este viernes 28 de agosto a los 89 años, no solamente marca el final de un reinado de más de tres décadas. También abre una nueva etapa para una monarquía que atraviesa uno de sus periodos más complejos debido a los escándalos que han rodeado a integrantes de la familia real. Tras el fallecimiento del monarca, la sucesión se produjo automáticamente y su hijo, Haakon Magnus, de 53 años, se convirtió en el rey Haakon VIII. Su esposa, Mette-Marit, pasa a ser reina, mientras que Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en la nueva princesa heredera. Haakon recibe así una Corona que durante décadas encontró en Harald V a una de sus figuras más populares, pero que actualmente enfrenta una disminución de la confianza ciudadana y controversias que afectan directamente al nuevo núcleo de la familia real. Harald V, el rey que mantuvo la popularidad de la Corona Harald V ocupaba el trono desde 1991 y durante los últimos años había enfrentado diferentes problemas de salud. Su estado se complicó recientemente tras ser hospitalizado y desarrollar una infección bacteriana en la sangre. Pese a las controversias alrededor de otros integrantes de su familia, Harald conservó una elevada valoración entre los noruegos. Una encuesta de 2026 citada por Reuters le otorgaba una calificación de 9.2 sobre 10 respecto a su desempeño como representante del país. La institución, sin embargo, no mantenía los mismos niveles de aceptación. Sondeos realizados durante este año llegaron a situar el respaldo a la monarquía alrededor del 60 por ciento, aunque posteriormente mostró cierta recuperación. La desaparición de Harald elimina así una de las principales figuras estabilizadoras de la Corona precisamente cuando su sucesor deberá enfrentar varias controversias familiares. Mette-Marit se convierte en reina en medio del caso Epstein Uno de los asuntos más delicados afecta directamente a Mette-Marit, quien desde este viernes deja de ser princesa heredera y se convierte en reina de Noruega. Durante 2026 volvieron a generar polémica sus contactos con Jeffrey Epstein, después de la publicación en Estados Unidos de nuevos documentos relacionados con el financiero condenado por delitos sexuales. Mette-Marit conoció a Epstein en 2011, cuando él ya había sido condenado en 2008 por delitos sexuales relacionados con una menor. Ambos mantuvieron contacto durante varios años y la entonces princesa heredera llegó a reunirse con él en distintas ocasiones. La polémica aumentó con la aparición de correspondencia que mostró una relación más extensa de lo que inicialmente se conocía. Entre los mensajes trascendió uno en el que Mette-Marit reconocía haber buscado información sobre Epstein en internet y haber encontrado referencias negativas sobre él. No existe evidencia pública de que la ahora reina haya participado en los delitos cometidos por Epstein. La controversia se concentra en por qué mantuvo contacto con él después de que su historial judicial ya fuera conocido públicamente. Mette-Marit ha pedido disculpas y reconoció que mantener esa relación representó un grave error de juicio. También declaró haberse sentido manipulada y engañada por Epstein. Hijo de Mette-Marit fue condenado a cuatro años de prisión Paralelamente, la familia enfrenta otro caso mucho más grave relacionado con Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de una relación anterior. Marius no posee título de príncipe, no pertenece formalmente a la Casa Real y tampoco forma parte de la línea de sucesión al trono. El caso comenzó a adquirir dimensión pública después de su detención en agosto de 2024 y posteriormente se amplió con nuevas investigaciones y denuncias. En junio de 2026, un tribunal de Oslo lo condenó a cuatro años de prisión, después de declararlo culpable de 34 de los 40 cargos que enfrentaba. Entre los delitos por los que fue condenado en primera instancia se encuentran dos cargos de violación, violencia doméstica, amenazas, delitos relacionados con drogas e infracciones de tránsito. Fue absuelto de otros dos cargos de violación. La sentencia fue apelada, por lo que el procedimiento judicial todavía no ha concluido definitivamente. Mette-Marit también enfrenta problemas de salud A las controversias familiares se suma la delicada condición médica de la nueva reina. Mette-Marit padece fibrosis pulmonar crónica y durante 2026 tuvo que someterse a un trasplante pulmonar, situación que la obligó a reducir temporalmente sus actividades públicas. Su condición representa otro desafío para el comienzo del reinado de Haakon VIII, debido a que la reina debería convertirse en una de las principales figuras institucionales durante la transición. Ingrid Alexandra se convierte en la heredera Con Haakon VIII en el trono, su hija Ingrid Alexandra ocupa ahora el primer lugar en la línea sucesoria. La princesa, de 22 años, podría adquirir progresivamente una presencia pública mayor ante la necesidad de renovar la imagen de la monarquía y distribuir las responsabilidades oficiales entre una familia real relativamente reducida. Después de Ingrid Alexandra se encuentra su hermano menor, Sverre Magnus. Marius Borg Høiby, pese a haber crecido dentro del entorno familiar de Haakon y Mette-Marit, no tiene derechos sucesorios. Haakon VIII comienza su reinado bajo presión El nuevo monarca llevaba décadas preparándose para asumir el cargo y ya había ejercido temporalmente funciones de regente durante diferentes periodos de enfermedad de su padre. Sin embargo, su llegada al trono ocurre bajo circunstancias particularmente difíciles. A los cuestionamientos contra Mette-Marit y el proceso penal de Marius se suman las controversias protagonizadas durante los últimos años por Märtha Louise, hermana de Haakon, quien abandonó sus funciones oficiales para separar sus actividades comerciales y personales de la Casa Real. Haakon VIII tendrá ahora el reto de preservar el respaldo a una institución que perdió este viernes a una de sus figuras más queridas. La pregunta que marcará el comienzo de su reinado será si la Corona noruega podrá recuperar la confianza de una sociedad que durante los últimos años ha observado cómo diferentes controversias familiares alcanzaron directamente a quienes ahora ocupan el centro de la monarquía.