Ciudad de México.- Miles de trabajadores mexicanos que buscan mejorar su pensión antes de jubilarse enfrentan nuevas condiciones para incorporarse a la Modalidad 40 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego de que entraron en vigor modificaciones que limitan las aportaciones voluntarias y cambian los requisitos de inscripción. Las disposiciones, publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 21 de octubre de 2026, afectan principalmente a quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 y planeaban utilizar este mecanismo para incrementar el monto de su jubilación. Entre los cambios destacan un nuevo límite al salario de cotización, la eliminación de inscripciones con efectos retroactivos y restricciones para trabajadores independientes. Sin embargo, la Modalidad 40 no desaparece y quienes ya estaban inscritos conservarán sus condiciones vigentes hasta que termine el periodo contratado, de acuerdo con las disposiciones difundidas por el IMSS. ¿Qué es la Modalidad 40 del IMSS y para qué sirve? La Modalidad 40, conocida oficialmente como Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio, permite que una persona que dejó de trabajar para una empresa continúe realizando aportaciones al Seguro Social por su cuenta. Su principal utilidad consiste en mantener la acumulación de semanas cotizadas y, en determinados casos, mejorar el salario promedio que se utiliza para calcular la pensión. Este mecanismo resulta especialmente importante para trabajadores amparados por la Ley del Seguro Social de 1973, quienes pueden obtener una pensión calculada mediante factores como la edad de retiro, las semanas acumuladas y el promedio salarial de las últimas 250 semanas de cotización. Hasta antes de los cambios, una de sus principales ventajas era la posibilidad de elegir una base salarial elevada, dentro de los límites legales, para incrementar el monto de la futura pensión. ¿Cuáles son los cambios de la Modalidad 40 del IMSS en octubre de 2026? Las nuevas disposiciones establecen tres modificaciones principales para quienes soliciten incorporarse a partir del 22 de octubre. 1. Limitan el salario con el que puedes cotizar. Los nuevos solicitantes ya no podrán elegir libremente una base salarial considerablemente superior a la registrada durante su último empleo. El límite queda vinculado al último salario base de cotización ante el IMSS, con un margen adicional de una Unidad de Medida y Actualización (UMA), respetando los topes legales aplicables. En 2026, el valor diario de la UMA es de 117.31 pesos. 2. Eliminan las nuevas inscripciones retroactivas. Anteriormente, los trabajadores podían solicitar que su incorporación tuviera efectos desde el día siguiente a su baja laboral, siempre que cumplieran los requisitos y cubrieran las cuotas correspondientes. Con las nuevas reglas, las inscripciones generan efectos a partir de la solicitud, por lo que ya no se permite utilizar ese mecanismo para cubrir periodos anteriores. 3. Restringen la inscripción simultánea de trabajadores independientes. Quienes estén registrados como trabajadores independientes bajo la Modalidad 10 no podrán mantener simultáneamente una inscripción en la Modalidad 40. Estas modificaciones son de carácter temporal mientras el IMSS analiza su impacto financiero y prepara posibles ajustes normativos. ¿A quiénes afectan los cambios de la Modalidad 40? Los principales afectados son los trabajadores que comenzaron a cotizar ante el IMSS antes del 1 de julio de 1997 y que todavía no se han inscrito en la Modalidad 40. Este grupo tiene la posibilidad de pensionarse conforme a la Ley de 1973, siempre que cumpla los requisitos correspondientes. El impacto es especialmente importante para quienes planeaban dejar su empleo formal y realizar aportaciones elevadas durante los últimos años de su vida laboral. También puede afectar a personas que buscan reincorporarse a la Modalidad 40 después de haber concluido una contratación anterior. Por el contrario, quienes ya se encontraban inscritos antes de la entrada en vigor de las nuevas disposiciones conservarán temporalmente las condiciones de su contratación. ¿Qué edades son las más afectadas por las nuevas reglas del IMSS? Aunque las modificaciones no establecen una edad específica para su aplicación, afectan principalmente a trabajadores de aproximadamente 45 años en adelante que comenzaron a cotizar antes de julio de 1997. El impacto depende del historial laboral de cada persona, no únicamente de su edad. Edad en 2026 ¿Cómo puede afectar? 45 a 49 años Quienes cotizaron antes de julio de 1997 podrían tener que replantear su estrategia de ahorro y pensión. 50 a 54 años Los cambios pueden modificar los planes de quienes buscaban aumentar su salario de cotización antes de jubilarse. 55 a 59 años Es uno de los grupos con mayor necesidad de revisar sus cálculos, debido a la cercanía del retiro. 60 a 64 años Quienes cumplen los requisitos para pensionarse por cesantía deben evaluar su edad, semanas y salario promedio. 65 años o más Quienes todavía no se pensionan deben revisar si continuar cotizando representa un beneficio económico. Nota: Los rangos de edad son orientativos y no representan restricciones oficiales del IMSS. El impacto depende del régimen pensionario y del historial de cotización. En la Ley de 1973, la pensión por cesantía en edad avanzada puede solicitarse desde los 60 años, mientras que la pensión por vejez corresponde a partir de los 65 años, siempre que se cumplan los demás requisitos. ¿Cómo afectan las nuevas reglas al dinero que recibirás de pensión? El cambio más importante está relacionado con la posibilidad de aumentar el salario promedio utilizado para calcular la jubilación. En la Ley de 1973, el monto de la pensión depende, entre otros elementos, de las últimas 250 semanas cotizadas. Esto significa que los salarios registrados durante aproximadamente los últimos cinco años de cotización tienen una influencia directa en el cálculo. Por ejemplo, un trabajador que durante años cotizó con un salario relativamente bajo y pretendía incorporarse a la Modalidad 40 con una base mucho mayor podría encontrar limitaciones para aplicar esa estrategia. Con las nuevas reglas, su margen para elevar el salario promedio será menor, por lo que el monto esperado de su pensión podría resultar inferior al que habría obtenido bajo las condiciones anteriores. Sin embargo, esto no significa que todas las pensiones disminuirán automáticamente. El resultado dependerá de las semanas acumuladas, el salario registrado, la edad de retiro y las condiciones particulares de cada asegurado. ¿Qué pasa con los trabajadores de la Ley 73 y la Ley 97? Una de las principales dudas es si las modificaciones afectan por igual a todos los trabajadores. La respuesta es no, debido a que existen diferencias importantes entre ambos regímenes. Trabajadores de la Ley 73 Son quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997 y reúnen las condiciones para pensionarse conforme a ese régimen. Para ellos, la Modalidad 40 puede resultar relevante porque permite seguir acumulando semanas y mejorar el salario promedio que interviene en el cálculo de la pensión. Trabajadores de la Ley 97 Son quienes comenzaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997. En este régimen, la pensión depende principalmente de los recursos acumulados en la cuenta individual administrada por una Afore, así como de los requisitos legales aplicables. Por ello, aunque la Modalidad 40 también puede permitirles continuar cotizando cuando cumplen los requisitos, no ofrece el mismo mecanismo de incremento de pensión que caracteriza al régimen de 1973. ¿Qué alternativas tienen los trabajadores ante los cambios de la Modalidad 40? Aunque las nuevas restricciones limitan algunas estrategias para mejorar la pensión, los trabajadores todavía cuentan con alternativas para preparar su retiro. La opción más conveniente dependerá del régimen pensionario, las semanas cotizadas, los ingresos disponibles y los años que falten para jubilarse. Continuar cotizando mediante un empleo formal. Permite seguir acumulando semanas y registrar el salario correspondiente al trabajo desempeñado. Evaluar la Modalidad 40 bajo las nuevas reglas. Puede seguir siendo útil para conservar derechos pensionarios y sumar semanas, aunque las posibilidades de elevar la base salarial son menores. Realizar aportaciones voluntarias a la Afore. Es una alternativa de ahorro para complementar los recursos disponibles durante el retiro. Considerar el esquema de trabajadores independientes. Quienes trabajan por cuenta propia pueden revisar las opciones de incorporación al IMSS, que incluyen determinadas prestaciones médicas y de seguridad social. Solicitar una proyección de pensión. Antes de comprometer recursos, conviene comparar cuánto se pagaría en cuotas y cuál sería el posible beneficio al jubilarse. Especialistas en retiro recomiendan fortalecer el ahorro voluntario, particularmente entre quienes todavía tienen varios años de vida laboral por delante. ¿Cuáles son los requisitos para inscribirse en la Modalidad 40? La continuación voluntaria sigue disponible para trabajadores que cumplan las condiciones legales correspondientes. Entre los requisitos generales destacan: Haber causado baja del régimen obligatorio del IMSS. Contar con al menos 52 semanas cotizadas durante los cinco años anteriores a la baja. Encontrarse dentro del plazo legal para solicitar la continuación voluntaria, que generalmente es de cinco años desde la baja. Cubrir las cuotas correspondientes al salario base autorizado. El acuerdo publicado el 21 de octubre también establece que las nuevas inscripciones deberán realizarse mediante mecanismos digitales. Para efectuar el trámite se requieren datos como CURP, Número de Seguridad Social y correo electrónico. El procedimiento puede consultarse en el portal oficial del IMSS. ¿La Modalidad 40 incluye atención médica del IMSS? No. La Modalidad 40 permite continuar cotizando para determinados seguros relacionados con la pensión, pero no proporciona por sí misma acceso a consultas médicas, hospitalización y demás servicios de atención a la salud. Quienes necesiten cobertura médica deben revisar otras opciones de aseguramiento, como el Seguro de Salud para la Familia o el esquema de incorporación para trabajadores independientes, siempre que cumplan sus requisitos. Esta diferencia es importante para las personas que dejaron un empleo formal y buscan conservar tanto sus derechos pensionarios como la atención médica. ¿Qué deben hacer los trabajadores antes de tomar una decisión? Ante las modificaciones, es recomendable revisar el historial de cotización antes de contratar o renovar la Modalidad 40. El primer paso consiste en verificar la fecha de inscripción inicial al IMSS para determinar si corresponde la Ley de 1973 o la de 1997. Posteriormente, el trabajador debe consultar sus semanas cotizadas, identificar su último salario base registrado y calcular cuánto tendría que pagar mensualmente. También es importante revisar la edad a la que pretende jubilarse, debido a que este factor puede modificar el porcentaje de pensión que recibirá bajo la Ley de 1973. Una decisión sin cálculos previos podría representar varios años de aportaciones sin obtener el incremento de pensión esperado. ¿Los cambios de la Modalidad 40 son definitivos? Por ahora, las restricciones tienen carácter temporal. El acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación establece que la Dirección de Finanzas del IMSS deberá realizar un análisis del impacto financiero de este esquema en un plazo máximo de seis meses, contado a partir de la emisión del acuerdo del 10 de octubre de 2026. Posteriormente, el Instituto podrá evaluar la continuidad de las medidas y preparar una propuesta de modificaciones normativas. Esto significa que las reglas podrían volver a cambiar, aunque hasta el momento no existe una decisión definitiva sobre ajustes posteriores. Para los trabajadores próximos a jubilarse, el principal reto será revisar si la Modalidad 40 continúa siendo una alternativa viable o si resulta más conveniente complementar su retiro mediante otros mecanismos de ahorro.
2026-10-23


