“¡Mi vida, mi decisión!”: Pacientes con enfermedades incurables exigen la ley de eutanasia

Ciudad de México.- En un hecho sin precedentes para la agenda de derechos humanos en el país, decenas de personas que enfrentan padecimientos incurables encabezaron la primera marcha por la legalización de la eutanasia, acompañadas por familiares y activistas. La movilización pacífica recorrió las principales calles del Centro Histórico hasta arribar a las sedes del Congreso de la Ciudad de México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y Palacio Nacional. Al grito unánime de “¡mi cuerpo, mi vida!” y “¡mi vida, mi muerte, mi decisión!”, los manifestantes abrieron paso a una exigencia que busca reconocer el derecho a la muerte digna en el marco legal mexicano. A lo largo del trayecto, los propios asistentes mantuvieron protocolos de asistencia mutua para auxilio de quienes presentaron complicaciones de salud derivadas de sus diagnósticos. La “Ley Trasciende”: Una lucha impulsada directamente por los pacientes La movilización tuvo como punto medular la entrega formal de la propuesta legislativa denominada “Ley Trasciende”, acompañada de encuestas ciudadanas y los resultados de una consulta pública impulsada previamente por la Secretaría de Salud. El paquete de documentos fue depositado ante las instancias ejecutivas y legislativas tanto en el plano local como en el ámbito federal. Samara Martínez, joven impulsora del movimiento y paciente con diagnóstico de insuficiencia renal crónica terminal, explicó que la lucha no pretende promover la muerte de manera irresponsable, sino humanizar el sufrimiento inevitable. ¿En qué consiste la propuesta de ayuda médica para morir? La iniciativa ciudadana plantea modificar los códigos penales y las leyes de salud para despenalizar y regularizar la asistencia médica para morir mediante un proceso indoloro y estrictamente normado. El protocolo solo aplicaría para personas con enfermedades crónicas, degenerativas o terminales en etapa avanzada que lo soliciten expresamente de forma consciente. Con esta primera manifestación pública, los colectivos de pacientes terminales sentaron un precedente para que las cámaras legislativas inicien el debate formal en el periodo de sesiones. La movilización concluyó con el compromiso de mantener la presión ciudadana hasta obtener una respuesta de las autoridades federales.